Bueno, supongo que cada quien tendrá su propia experiencia con su padre o madre (o ambos) al momento que tuvieron las primeras charlas de sexualidad, si es que las tuvieron, ya que por lo general las niñas de mi generación no venían tan avispadas como las de ahora. No hace tanto tiempo pero entonces lo único que se les decía a las niñas es que a cierta edad te hacías señorita, repitámoslo un par de veces: cuando madures vas a ser una señorita, la nena se hizo señorita, ahora es grande, y frases por el estilo eran las que se escuchaban por ahí, frases que decían los grandes, los adultos, los mayores, esos que te pintaban hacerte señorita como un privilegio sagrado que te separaba de la mocosada. Yo nunca tuve en mis planes salir del rol de mocosa de cinco años que pregunta y cuestiona todo y que lo único que repite es ¿por que?*¹, tampoco entendía cual era la diferencia entre una señorita y una mamá, porque una señorita era grande pero no era un adulto y una mamá si, y yo no lo entendía del todo bien, como no entendía muchas otras cosas.
Las niñas “se hacían señoritas” cuando les venía la “menstruación” y para eso eran las “toallitas”.
- Ah, si! Ahora me quedó todo claro! [Aplausos! Por favor.] -
Primero: para mi MENSTRUACIÓN, así a secas como suena, parecía un monstruo horrible que llegaba de noche a cortarte en pedacitos! Segundo: Si una niña se daba cuenta que “era grande” cuando se hacia señorita ¿un niño cómo se daba cuenta que “era grande”? Y así podemos seguir enumerando cuestiones y preguntas.
No se si por suerte o por desgracia mi madre fue siempre muy clara y sincera y respondió a todas mis preguntas usando la mayor sutileza que pudo. Después de varias charlas con mi madre podríamos decir que me convertí en la profesora clandestina de educación sexual en mi colegio primario. Yo sabía más o menos esto: Sabía que hacerse señorita quería decir que habías empezado un ciclo en el que se preparaba tu cuerpo para ser mamá algún día cuando seas adulta (después de terminar el colegio, el secundario, la universidad, tener un trabajo, una casa, un marido, un auto y un perro que no se te muera porque te olvidaste de darle de comer o de cambiarle el agua). Sabía que los bebes venían de la panza y que se formaban con un ovulo y un espermatozoide. Sabía que las nenas cuando crecían fabricaban esos óvulos y que una vez por mes se morían y salían como sangre por allá abajo, y no había que asustarse porque no tenías nada lastimado adentro, al contrario era bueno que eso saliera. Sabia que los nenes no sangraban, porque ellos no fabricaban óvulos, ellos fabricaban los espermatozoides, y que los espermatozoides no eran rojos sino blancos. Sabia que ellos no los fabricaban todos los meses ordenadamente como nosotras, no sabia bien si tenían una regularidad en la fabrica ni sabia cuanto tiempo vivían, pero sabia que cuando salían no se llamaba menstruación sino eyaculación y sabia que la primera vez que ellos fabricaban espermatozoides se eyaculaban solos y después ellos elegían cuando eyacular, no como nosotras que venia por calendario. Sabía... ¿Qué mas sabía? Sabía demasiado para tener diez años. En mi cabeza tenia mas información de la que podía llegar a entender y no la entendía toda correctamente.
Una noche estaba en mi cama recién acostada para irme a dormir y un ratito después me sentí húmeda, lo primero que pensé fue: “me meé!” así que me levanté y fui al baño, pero fui con desconfianza porque no tenia ganas de hacer pis, ni un poquito, y tampoco tenia la cama mojada como si hubiera sido una incontinencia. Cuando llegué al baño tenia apenas una pequeña mancha transparente en el centro de la bombachita blanca con volados rosas, [me sentí mal, como una desesperada que la hicieron mear al costado de la ruta en pleno embotellamiento vía mar del plata, le vio el culo todo el mundo y tuvo que volver al auto sin papel con la bombacha mojada*²], agarré papel higiénico a lo loco y tomándome mi tiempo me sequé y froté cuanto sector íntimo tuve a mano, me cambié la bombacha y volví a la cama, con un rollo de papel higiénico, “por las dudas”. Estaba ya entre sueños y no se que estaría soñando o imaginando a tan temprana edad pero me sentí mojada, mas que antes, fui al baño de nuevo con otra bombacha y el rollo de papel higiénico, me senté en el inodoro, me saqué la bombacha y me puse a mirarla tratando de analizar lo que veía, era un liquido extraño, casi mocoso, muy clarito, casi blanco.. Miraba la bombacha con desconcierto, me preocupé, pero tenia mucho sueño, me fui a dormir de nuevo, pero esta ves mas pensativa y con una angustiosa preocupación.
Al otro día cuando me levanté hablé con mi mamá, le dije Mirá mamá, creo que tengo un problema: me hice señorito, por dentro soy varón!
Desde ya que mi mamá después de lanzar una carcajada desprejuiciada por encima de mi cara de pánico, me dio una nueva, paciente y tranquilizante clase de educación sexual.
Evidentemente hay traumas de la infancia que te marcan para siempre. Jajaja!
*¹ (Si, desde siempre que soy así de preguntona, nunca superé la etapa del jardín de infantes)
*² (Si, me pasó, por eso mismo lo estoy citando y comparando)
No hay comentarios:
Publicar un comentario